miércoles, 28 de noviembre de 2012

¡Pon un culotte en tu vida!

El lunes fui a mi primera clase de ciclo indoor. El martes no me podía sentar.

Hoy he vuelto a enfrentarme a 45 minutos de tortura al pedal. Pero hoy, a diferencia del otro día, llevaba un aliado: ¡mi nuevo culotte! Si si, reiros, como se nota que no habéis pasado por ese sufrimiento.

Y yo me pregunto, así a lo Carrie Bradshaw: ¿quién inventó esta modalidad de deporte? o más concretamente, ¿quién inventó esos instrumentos de tortura a los que llaman bicicletas para spinning? Porque esa es otra... el que lo inventó, que me he estado informando, lo llamó spinning. Más adelante, así por generación espontánea y para que pareciese que un gimnasio era más cool que el de a lado, un genio del marketing deportivo creó el ya manido término de "cycling" (no tuvo que estrujarse mucho la sesera ¿eh?). Y ahora, en la era moderna de las clases de cualquier gimnasio que se preste lo que se imparte es "ciclo indoor". La diferencia entre una y otras a mi modo de ver y entender es ninguna, pero si alguien tiene mejores fuentes que yo que por favor comparta conmigo su sabiduría, soy todo oidos para semejante conocimiento.

La cosa es que uno llega a su primera clase de esto de andar en una bici que no se mueve. Luz tenue (¿?), muchos aparatos de tortura repartidos por el aula y la música a todo meter. Lo primero y lo más importante, tienes que colocar TU bici para que se adapte a ti. El sillin más o menos a la altura de la cadera, el manillar tiene que tener una distancia al sillin equivalente a la longitud desde tu codo hasta la punta de tus dedos de la mano, la altura del manillar la debes regular en relación a...¿pero aquí se viene a hacer deporte o a explicar la teoría de la relatividad? ¡que follón! Al final acabas colocando el sillin, el manillar, el pedal y la madre que los compro a todos como buenamente puedes y por fin te subes en la bici. ¡Espera! ¡La rueda de la resistencia! Faltaría más hombre, la rueda de la resistencia y yo con estos pelos... 

Empieza la clase. El profesor intenta motivarnos. ¡hoy vamos a hacer una clase de alta montaña! ¡A darle caña! (Miedo, mucho miedo. Que yo acabo de empezar en esto, ¡oiga!) Calentamiento relativamente suave, poco a poco va subiendo la intensidad, el profesor va tomando posiciones, se va motivando al ritmo de Queen-chunta-chunta, dándolo todo, ahí ahí, ¡daleee! ¡levantate! ¡más rápido, más rápido! ¡tu puedes, no decaigas ahora!, ¡esta subida es tuya! ¡sube la intensidad de la resistencia, dos puntos al menos! ¡vamos vamos, con energía! Oye y parece que los gritos funcionan. Te motivas, pedaleas y empiezas hasta a pasártelo bien. ¡Estas disfrutando!

Y en ese momento de adrenalina y felicidad, cuando te crees el rey del mundo de la bicicleta, capaz de subir el Everest si te lo ponen delante, empiezas a notar un dolor persistente en ese lugar donde la espalda pierde su casto nombre. ¿por qué de repente este sillín es taaaaan incómodo? No encuentras como sentarte, no hay manera. La parte buena es que de algún modo te ayuda a llevar mejor la clase, sobre todo cuando hay que pedalear de pie. Yo con tal de no tener que sentarme otra vez como si tengo que pedalear con los dientes. El tiempo no pasa, miras insistentemente el reloj de pared que tienes enfrente y parece que los minutos y los segundos no avanzan. ¡Arriba! ¡Más intensidad! ¡Estamos llegando a la cima, ya casi ha pasado lo peor! ¿Pero este tío no se cansa nunca? ¡Vamos vamoossssss!

Llega el final de la clase. Después de los estiramientos de rigor te bajas de la bici. No sientes nada, pero te duele todo. Si, vale, contradictorio pero es así. Pruébalo y me cuentas. Es entonces cuando tu amiga te comenta la existencia de los culottes. Funcionan y tienen la llamemosla "zona sensible" mullida para que no sea tan incómodo. Es una opción, piensas.

Al día siguiente te levantas y te notas raro al andar. Preparas el desayuno y te sientas a la mesa. Horror. Dolor. Odias ese taburete de la cocina. Te vas a desayunar al sofa. Más tarde sales de casa sin perder un minuto directo a la tienda de deportes. ¿¿Culottes para la bici tiene, por favor??

2 comentarios:

  1. jajajajajaja a mi en spining me echaban la bronca x pedalear de pie todo el rato ^^ tenia q aberme comprado yo un cullot desoss

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