viernes, 23 de noviembre de 2012

La agonía de buscar un empleo en internet.

La búsuqeda de empleo, ese gran entretenimiento de los parados de este país...

Cuando estas parado normalmente cada día te sientas delante del ordenador a hojear las ofertas de empleo. ¡Vamos a ver si encontramos algo interesante hoy! Si, nos autoengañamos bastante, pero se trata de no perder la esperanza, ¿no? Pues eso. Abrimos los buscadores de empleo más conocidos, que parece que por eso de tener un nombre nos van a ofrecer lo mejor de lo mejor, la crème de la créme de las ofertas del día. Otro engaño, si. Aún así lo miramos. Masoquistas nos llaman.

Echamos un vistazo a las ofertas, que ya nos conocemos de memoria porque se repiten día tras día. ¡Un poco de novedad por favor, ni que estuviesemos en crisis! 

El siguiente paso es comprobar el estado de tus candidaturas. Yo lo llamo el "me quedo como estoy". Y es que ahí siguen, como las dejaste el día anterior, la semana anterior, el mes anterior... solas, tristes y abandonadas. Tienen más polvo las pobres que la casa de la familia Monster. 

Aunque a veces, de vez en cuando, un rayo de luz entra por la ventana de tu cuenta personal de Infojobs. CV leído. Usted ha sido incluido en el proceso de selección. ¡Eureka, victoria! ¡Alguien me quiere! ¡Voy a tener un trabajo! Todo eso a voz en grito por casa mientras bailas la danza de la alegría. Esa es tu esperanza, te agarras a la oferta como un clavo ardiendo. No sabes ni de que iba, pero te da igual. La lees y posiblemente no encaje para nada contigo, pero es trabajo. El mecanismo de tu cerebro de parado comienza a maquinar, y tras unos procesos que no sabes ni como se producen, esa oferta acaba siendo perfecta para ti y se convierte en tu mantra, tu objetivo a seguir, ¡el trabajo que has buscado siempre! La desesperación es muy mala, si.

Ese día vuelves a revisar el estado de tus candidaturas una vez, dos, siete...pero nada cambia. Miras el teléfono, te lo llevas contigo hasta al baño, y nada. Al día siguente lo mismo. Y al siguiente, al otro y al de más allá. Ese click verde de ok empieza a mirarte mal. A la semana siguiente todo igual. Al mes siguiente lo mismo. Vuelves a leer la oferta. "Bah, si ni siquiera me interesaba". Ya no hay danza de la alegría ni gritos de jubilo. "Ese trabajo no tenía nada que ver conmigo, no se porque me había inscrito" 

Te dices que nunca más te volverá a pasar, que buscarás otras maneras, otras vías de encontrar un trabajo. A la mañana siguiente te vuelves a sentar delante del ordenador, más por inercia que por otra cosa. Vuelves a entrar en la misma página de empleo, porque "en algún sitio hay que buscar". Vuelves a encontrarte una oferta de empleo que ni te convence ni te encaja. Pero ahí esta ese botón. "Inscribirse en la oferta". Y casi sin darte cuenta el puntero del ratón está pinchando sobre el... 

Vuelta a empezar, vuelta al bucle, vuelta a la agonía... 

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